martes, 6 de septiembre de 2011

¿Qué hacemos cuando no sabemos qué escribir?


¿Qué hacemos cuando no sabemos qué escribir? ¿Vemos Discovery Channel? ¿Ó hablamos de lo que vimos en Animal Planet? En fin la pregunta de fondo es qué escribir cuando simplemente estamos en un periodo en que nuestra mente este en blanco y tenemos que escribir por alguna responsabilidad ante la escuela o algún trabajo.
Puede ser que la inspiración no venga en ese momento, mi consejo es que salgan al mundo, ya que en ocasiones puede pasar que en los lugares donde menos se lo esperen las ideas vengan a ustedes. Poniendo una situación hipotética, se pueden encontrar en el camino a su casa a una persona desconocida, que jamás te vuelvas a encontrar, pero de algún modo te de alguna enseñanza o por lo menos alguna inquietud, que lleva a una idea y esa a otra, desencadenando una lluvia de ideas, contrastando con la mente en blanco que teníamos antes.
Otra idea que me han dicho varias personas, es que es bueno tener al alcance en cualquier momento un cuaderno donde todas esas ideas las podamos ir anotando, con el fin de que no se pierdan en el transcurso del día y podamos explotarlas después.
Las ideas de qué escribir son tan infinitas, como las ideas de como conseguir inspiración, el único límite es el uno se crea para si mismo.

1 comentario:

  1. Para mi escribir es un ejercicio 90% interno y 10% externo y me refiero estrictamente a la parte mecánica. Por que si hablamos de su origen o lo que nos motiva a eso, nunca terminaríamos de enumerar los factores que confluyen en eso.

    Digo que es interno, porque escribir es racionalizar el cúmulo de ideas, imagenes, sentimientos, figuras y pensamientos, a través de la mecanización; de ahí que sea algo tan difícil.

    Si, escribir es viajar por el interior de uno mismo y plasmarlo en palabras...la mayoría de la veces que se nos presenta un espacio en blanco no nos damos esa libertad de plasmar lo que pensamos...sin puntos, ni comas, ni párrafos...nos limitamos a esas formas gramaticales y la labor se vuelve doblemente complicada, extenuante y finalmente frustrada.

    Podría seguir exponiendo este punto, que sin embargo, sigo explorando. Pero mejor te dejo la raíz de esta idea me ha guiado en esa exploración: Escribir pensando, dejando de escribir (mecánicamente).

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